Educar en la salud

"Educar en la salud desde pequeños es clave para prevenir futuras adicciones"

Desde el ámbito educativo llevamos tiempo incidiendo en la importancia de educar en la gestión emocional para alcanzar el éxito en la edad adulta, pero se nos olvida unir esta necesidad a la educación en la salud desde edades tempranas ya que, es fundamental para prevenir procesos adictivos.

La Educación para la Salud es un proceso que tiene por objeto influir sobre las personas para que su comportamiento sea saludable. A través de esta educación pretendemos que nuestros hijos alcancen una salud adecuada, es decir, un estado de bienestar físico, psíquico y social.

 


¿Qué entendemos por estar sano? Nos referimos a cuando tenemos un adecuado equilibrio entre nuestro físico, nuestra mente y nuestra forma de relacionarnos con el entorno.
Hoy sabemos que nuestra salud está determinada en gran medida por el estilo de vida que llevamos cada uno. Las diferentes investigaciones que existen sobre este tema hacen hincapié en el apartado de la prevención y, muy especialmente, en la prevención desde la escuela y la familia. Del trabajo que se realice en este ámbito en los primeros años de vida dependerá en gran parte que nuestros niños y adolescentes puedan evitar convertirse en futuros consumidores de algún tipo de droga, desarrollar un trastorno de la alimentación o cualquier otra adicción.


La intervención temprana sobre determinados factores influye decisivamente en la prevención de los procesos adictivos y de ciertos trastornos de conducta.
Una baja autoestima, falta de habilidades sociales, baja asertividad, falta de autocontrol y una falta de habilidades para tomar decisiones e incapacidad para resolver conflictos, son factores de riesgo a nivel individual que favorecen que el niño tenga una mayor predisposición hacia el consumo de alguna sustancia nociva o a desarrollar algún trastorno relacionado con la alimentación.
A estos factores individuales se le añaden otros de carácter social. En este sentido, las influencias sociales que afectan a nuestros hijos van más allá del ambiente inmediato en el que se mueven, influyendo también otros fenómenos generales propios de la sociedad actual (publicidad, videojuegos, grupos de moda…).
Ante estos factores de riesgo, todos nosotros, colegio y familia, hemos de trabajar sobre los denominados factores de protección.


¿Cómo educar en la protección?


- Trabaja con tu hijo su autoestima, su autocontrol, las habilidades para la toma de decisiones, la capacidad de expresión emocional y un estilo de comunicación asertivo.
- Potencia que interactúe con los demás, que desarrolle habilidades de oposición y autoafirmación y su capacidad de empatía.
- Genera un buen clima en casa. Un entorno emocional en el que prima la seguridad y el afecto favorece un adecuado desarrollo afectivo. Este va a ser un elemento fundamental para un buen desarrollo de la personalidad de nuestro hijo y base de la confianza entre padres-hijos, pilar fundamental en todas las etapas y especialmente en la adolescencia.
- Sé un ejemplo para tu hijo. La labor de transmisión de valores y actitudes que hemos de ejercer como padres es fundamental. Lleva un estilo de vida en el cual se le dé la debida importancia al cuidado de la salud física, psicológica y social. Recuerda que en los primeros años de vida de tus hijos eres su principal modelo, el que va a proporcionar las directrices fundamentales para su desarrollo.


Todos estos factores denominados de protección están relacionados directamente con la reducción significativa de problemas físicos, mentales y sociales.


Sabemos que no es tarea fácil pero familia y colegio tenemos la responsabilidad de ir dotando a nuestros niños de toda esta serie de valores, actitudes y competencias que les van a ayudar a lograr vivir su vida de forma sana en un mundo que se presenta cambiante e impredecible y también sujeto a grandes presiones.

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