Educar para ser feliz

Ser padres es la mayor responsabilidad a la que una persona puede enfrentarse. Lo que nosotros seamos, será parte de lo que construiremos en nuestros hijos. Por ello es fundamental trabajar por mantener nuestro equilibrio interior para así poder proyectar lo mejor de nosotros en nuestros hijos.

Pero, ¿qué es ser feliz?.

El doctor israelí Tal Ben-Shahar, profesor de Harvard y experto en Psicología Positiva, una de las corrientes más extendidas y aceptadas en todo el mundo y que él mismo define como “la ciencia de la felicidad”, afirma que la alegría se puede aprender, del mismo modo que aprendemos otras cosas en la vida, poniendo en práctica determinadas técnicas. Según este prestigioso profesor el secreto está en aceptar la vida tal y como es.

Apuesta por soñar con los ojos abiertos, te asombrarás de las cosas por ser como son. Fomenta tu curiosidad, tu motivación por conocer el mundo, acepta que tienes limitaciones pero también grandes cualidades y talentos y aprende a tolerar y obtener un aprendizaje de cada fracaso. Toma el fracaso como una oportunidad en la vida.

Esto es la base de la felicidad. Es necesario aprender a mirar las cosas desde el prisma que más se acerca a nuestras expectativas y considerar todo lo que nos llega como regalos inesperados y oportunidades para crecer. Saber contemplar estas realidades significa liberarse y cultivar la propia libertad. Efectivamente también habrá muchas situaciones y vivencias que no dependan de nosotros; cómo afrontarlas dependerá de nosotros. Esto es lo que en Psicología denominamos capacidad de resiliencia; es decir, la capacidad que tenemos cada uno para enfrentarnos a circunstancias adversas y salir de ellas fortalecidos y con mayores recursos personales. Está demostrado que a mayor capacidad de resiliencia, mayor percepción de felicidad tiene una persona.

La filosofía de vida cada uno y nuestras características personales efectivamente no cambian nuestras vivencias, pero sí que las modifican. Dependiendo de la lectura que hagamos de nuestras experiencias, seremos capaces de crecer o por el contario estancarnos en la parte más negativa y será de esta fuente de la que beban nuestros hijos.

En este artículo y sin querer entrar en algo tan transcendental de lo que supone la felicidad, queremos dar unas pequeñas pistas para educar a nuestros hijos hacia un crecimiento personal óptimo.


Pistas para educar en la felicidad

1. DAS LO QUE TIENES
Sólo consiguiendo cierto equilibrio y paz podremos educar en positivo. Hasta la adolescencia tu hijo permanece muy centrado en ti y sabe lo que está pasando: está conectado contigo: si eres infeliz, se sentirá desgraciado. Los padres ambiciosos, decepcionados de la vida, esperan de los hijos las realizaciones de sus proyectos fracasados. Los padres descontentos hacen reproches a sus hijos, descubriendo en ellos cada vez nuevos defectos. Los padres hipocondríacos, que tiemblan por su vida, solo consiguen que sus hijos sean seres obsesivos.
Cada emoción que no gestionamos con determinación y en positivo deja cierta huella en el carácter de nuestros hijos. Convierte las situaciones negativas en oportunidades de valor para aprender y así expandir nuestro crecimiento personal.


2. LA INDEPENDENCIA DA LIBERTAD
Si tu hijo practica la responsabilidad, aprenderá a ser responsable de su propia conducta y, sobre todo, de su destino. Comportarse y no dejarse llevar: he aquí la libertad. Una persona libre domina sus propios pensamientos en los límites posibles.

 

3. FORTALECE SU CARÁCTER
En ese ejercicio de la libertad también nos podemos equivocar. Sé flexible, todos cometemos errores y todos tenemos el derecho a rectificar. Ninguno somos perfectos y los niños han de saber que los mayores también nos hemos equivocado y hemos sabido obtener un aprendizaje de nuestros errores.
Dejar que se tropiece y aprenda de los errores es el mejor medio para educar en la creación de cierto carácter que le ayudará a superar problemas durante su vida. Sabemos que dosis adecuadas de frustración durante la infancia y adolescencia prepararán a tu hijo a enfrentarse a la realidad.

 

4.EVITA SOBREPROTEGER
Los problemas y dificultades a los que se enfrentan los niños y adolescentes permiten pensar y generar soluciones, no les protejas de estas situaciones, son oportunidades. Solo así adquirirán sensación de autonomía y confianza.
La sobreprotección trasmite sin palabras un mensaje demoledor que subestima capacidades de tu hijo. Si tratas de evitar las frustraciones a tu hijo, generarás una persona incapaz de manejar el dolor, pudiendo actuar de forma muy negativa cuando se sienta frustrado.
Si eres de los que les solucionas los problemas, pudiendo éste haberlas resuelto por sí mismo, criarás adultos que claudican fácilmente ante las dificultades naturales de la vida.

Por el equipo del colegio Balder