Redes sociales, límites y autoridad

En la sociedad actual nuestros hijos son bombardeados continuamente por los medios y las redes sociales con diferentes noticias y situaciones que les ofrecen una realidad distorsionada y les hace creer firmemente que el éxito llegará a su vida sin esfuerzo.

Ello va generando percepciones erróneas de que con poco todo es posible, lo cual conlleva una enorme frustración por no conseguir lo que desean.

Como consecuencia de esto, en los últimos años, nos estamos encontrando con niños y adolescentes cada vez más débiles, con tendencia a magnificar los problemas y con escasos recursos para hacerles frente porque siempre están los adultos para sacarles de la situación, además de adolescentes carentes de normas sociales. Ello nos lleva a pararnos y reflexionar seriamente sobre la educación que les estamos dando.

En este punto necesitamos recuperar el concepto de disciplina que últimamente parece estar relegado a un segundo lugar en el mundo de la educación pues hemos colocado al niño y al adolescente en el centro de todo, a veces tanto que les hemos hecho creer que todo y todos hemos de girar a su alrededor.

La disciplina, un término denostado por las últimas corrientes ideológicas, establece límites protectores y, aunque no lo creamos, es un regalo de éxito. Nadie llega a la cima por casualidad ni por suerte. El trabajo, la consistencia, la tolerancia a la frustración son ingredientes necesarios para la autorrealización.

Y esta disciplina se aprende y los padres somos un factor determinante en su aprendizaje. Los límites ayudan a los niños y adolescentes a situarse en la realidad, a tener recursos para salir airosos de los fracasos y a valorar sus éxitos, a probar cosas nuevas y, en definitiva, a ganar en autonomía.

Sobreproteger al hijo, justificar sus conductas o echar la culpa al entorno, no hace más que invalidar la educación del carácter de nuestros hijos, relegando esta función a la genética, al destino, a la sociedad... y ¿qué conseguimos?: niños y adolescentes emocionalmente débiles, serán caprichosos, tiranos en el hogar, intransigentes y, en el fondo, infelices, pues van a ser también más propensos al fracaso por no haber adquirido las herramientas necesarias para hacer frente a los noes de la vida.

6 consejos para formar el carácter de nuestros niños y adolescentes

1- No negocies: distingue con claridad si tu verbalización es una orden, una sugerencia o una súplica.
2- Sé “firme en el asunto y suave con la persona”: cuida las palabras, los tonos de voz y los mensajes no verbales. No amenaces, actúa.
3- Ten cuidado con las emociones tóxicas tales como la lástima, la culpa, el miedo o el cansancio psicológico. Si estás bajo el efecto de estas emociones te incapacitarás para educar y entrarás en escaladas negativas. Espera el momento adecuado de tranquilidad emocional para actuar.
4- Sé coherente y consistente. Cumple lo que has dictaminado.
5- Enseña la conducta que quieras lograr en tu hijo. La primera enseñanza es tu modelaje, tu hijo aprenderá más fácilmente lo que haces, no lo que dices.
6- Ante problemas originados por él, no busques tú la solución, que sea él, en primera instancia, quien busque solución al problema que él ha causado. Para ello hazle preguntas del tipo: ¿qué puedes hacer?, ¿cómo puedes reparar el daño causado?... independientemente de la consecuencia o sanción que debas de aplicar. Ello les ayuda a generar un lenguaje interno que desarrolla la autoconciencia, la reflexión y la búsqueda de alternativas.

Citando a Marco Aurelio quien haciendo uso de su gran sabiduría, transmitía a los padres una orden clara: "Edúcalos o padécelos".


Si en estas fechas quieres regalar felicidad a tu hijo, regala también límites.

 

 

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