Testimonio de Leonor Suárez

 

Tras una pésima experiencia en otro centro, decidimos cambiar de colegio a nuestros hijos. Estuvimos buscando y analizando todas las opciones. Teníamos claro que esta vez, la elección habría de ser perfecta, no podíamos permitirnos que nuestros hijos lo volvieran a pasar mal en otro colegio.

El Balder, ofrecía lo que buscábamos. Un entorno amable, que prioriza las personas y sus ritmos frente a sistemas rígidos que no permiten el desarrollo individual. Un entorno pedagógico formado por profesionales volcados en su trabajo. Esta es la diferencia fundamental que hemos encontrado. Profesionales comprometidos. Parece obvio que en la educación deberíamos encontrar profesionales con vocación, pero la realidad es bien distinta. Desgraciadamente, nuestros hijos vivieron un entorno hostil en otro colegio y nunca me arrepentiré suficiente de no haberlos sacado antes de allí.

En el Balder hay un proyecto pedagógico que aplica la lógica. Nosotros no buscábamos grandes instalaciones, ni clases de equitación o golf, queríamos que los niños creciesen y se formasen en un entorno capaz de continuar las enseñanzas que tratamos de darles en casa, y que están orientadas a ser buenas personas, sensibles, empáticas e independientes.

Nuestros hijos van al colegio felices cada día. Ahora tenemos un bebé y estamos deseando que haga su etapa escolar completa en el Balder. Será muy feliz.

 

Leonor Suárez
Madre