Se acerca la vuelta al cole en el Colegio Balder y en todos los centros educativos, un momento muy especial para el que ya comenzamos a prepararnos, con ganas, nervios, ilusión… Y estas emociones se intensifican cuando toca cambio de etapa; ya sea de Infantil a Primaria, de Primaria a Secundaria, o de Secundaria a Bachillerato. Cada ciclo y edad conllevan sus propios desafíos y retos, por lo que el paso a una nueva etapa educativa no es sólo un trámite más, sino que para los niños y adolescentes constituye una transición significativa en su entorno escolar, y, por tanto, en su desarrollo.
Este cambio de etapa no es un problema en sí mismo. La clave es cómo los acompañamos, tanto desde casa como desde el propio centro escolar. Los alumnos tienen que hacerle frente a multitud de cambios, cuyo carácter varía con su la edad, pero no así su importancia para cada uno de ellos. Algunos entran al cole por primera vez, lo que implica la primera separación familiar, que constituye un momento muy temido para toda la familia. Los más pequeños, de seis años, que dejan atrás su clase de Infantil, pueden temer perder la cercanía de sus profes, y estar feliz, a su vez, por la sensación de hacerse mayor. Un adolescente que comienza Secundaria puede tener ganas de descubrir y disfrutar de las nuevas experiencias, pero también, tener miedo por no ser capaz de encajar en una etapa más grande y con nuevos compañeros. Y no nos olvidamos de los estudiantes que comienzan el Bachillerato, con toda esa presión que implica pensar que en menos de dos años tendrán que enfrentarse a la temida EVAU y tomar decisiones importantes para su futuro profesional.
Sea como sea, el sistema educativo debe preparar a los alumnos para transitar este cambio, no sólo a nivel académico, sino también, desde lo emocional. Acompañar una transición en la vida de los niños es un aspecto esencial para reforzar la confianza en sí mismos, validando sus sentimientos y sus nervios ante la nueva situación. La adaptación al nuevo curso será progresiva, teniendo en cuenta que cada estudiante necesita su tiempo dependiendo de sus características personales y su situación. Los periodos de adaptación, especialmente en la etapa de Infantil, son muy beneficiosos tanto para los pequeños como para sus familias, quienes afrontan de una manera mucho más gradual la separación, adaptándose también a la nueva situación. También para los mayores es de gran utilidad tener un grupo de alumnos de referencia quienes puedan acompañarlos durante esos primeros días, especialmente si están cambiando a un nuevo centro. Sea como sea, con el apoyo y ayuda del centro escolar, todos esos miedos se transforman en confianza y en alegría por iniciar una nueva etapa.

¿Y las familias? ¿Qué puedes hacer tú, como madre o como padre, para acompañar a tu hijo en esta transición de etapa escolar?
- Habla con él con confianza y sin juicios. Es muy importante la escucha activa, así como la validación de sus sentimientos y transmitirle que es normal sentir tristeza por despedirse de algunos amigos o de su antigua profesora. Esto le ayudará a sentirse más confiado y a ser capaz de reconocer y gestionar sus propias emociones.
- Mantened una rutina estable: ahora, más que nunca, el cerebro de tu hijo necesita estabilidad y previsibilidad para afrontar los cambios. Recuperar los horarios de sueño, de comidas, de estudio… aportarán bastante tranquilidad, sobre todo durante las primeras de curso.
- Refuerza todo lo positivo: Los cambios dan miedo, sí…¡pero también son emocionantes Recuerda a tu hijo todo lo nuevo que viene; nuevos retos, nuevas amistades, nuevas celebraciones y viajes…
- Fomenta su autonomía: deja que, si está preparado para ello, prepare por sí mismo sus materiales, su mochila, sus cuadernos… Incluso los más pequeños pueden ser parte de la planificación y ayudar en pequeños detalles: escogiendo su estuche, decorando la agenda… Sentirse capaz es un factor muy importante para desarrollar la autoestima, lo que será de gran ayuda en este nuevo curso.
- Comunicación con el centro: recuerda que no estás sola o solo en este camino. Los profesores y las familias han de caminar juntos en la búsqueda de estrategias para que el cambio sea lo más fácil posible. No dudes en pedirles ayuda, o en expresarles tus inquietudes respecto a las emociones y bienestar de tu hijo. ¡Sois un equipo
En definitiva, el cambio no tiene porqué ser un salto al vacío. Tomadlo como un escalón más en este camino y una oportunidad nueva para el desarrollo de tu hijo. En cada cambio de etapa, lo que más puede ayudarle es sentirse escuchado, mantener rutinas claras, reforzar lo positivo, ganar autonomía y saber que familia y escuela caminan de la mano.
Porque todo lo que es tu hijo no cabe en un boletín de notas
El programa de Educación Emocional del Colegio Balder tiene como objetivo final crear un entorno seguro y agradable que permita, estimule y potencie el crecimiento y desarrollo psicoafectivo de todos nuestros alumnos.