¿A qué jugaron ayer tus hijos? Y, hoy, ¿Cuál va a ser su plan? Si tu respuesta es «jugaron a lo que más les apetecía»… ¡enhorabuena! Están haciendo mucho más por su desarrollo de lo que podrías imaginar.
Porque, a lo largo del año escolar, es complicado sacar tiempo entre rutinas y horarios: ir a clase, a las actividades extraescolares, trabajos y tareas… Sin embargo, las vacaciones veraniegas nos ofrecen algo muy valioso: ¡tiempo libre! Y es entonces donde surge la magia del juego.
Pero… ¿en qué consiste exactamente el juego libre?
Nos referimos con este concepto a todo tipo de juego no dirigido, sin reglas externas, que surge directamente de la espontaneidad de los niños. ¿Recuerdas cuando, en tu infancia, construías una cabaña en un árbol, explorabas los parques, o dibujabas sin seguir ninguna clase de instrucciones? Podrías pensar que no tenía nada en especial, pero el juego libre es el lenguaje principal de la infancia. Y es que, en los últimos años, cada vez existen más estudios que reconocen su importancia a la hora de promover el desarrollo psicobiológico, social, y afectivo de los pequeños. ¿Quieres saber cuáles son sus beneficios más destacados? ¡Sigue leyendo!
- Favorece el comportamiento autónomo: todas las acciones, de elección del niño, que suceden en el juego, están relacionadas con la autonomía, la resolución de problemas, y la capacidad para tomar sus propias decisiones sin ayuda de una persona adulta.
- Aumenta su creatividad. seguro que ya has oído que, precisamente, del aburrimiento surge la imaginación. Sin guion establecido, los niños pueden imaginar universos, situaciones o personajes, en las cuales, el pensamiento diverge, mientras el niño está ejercitando su capacidad narrativa, simbólica, y expresiva.
- Fomenta sus habilidades emocionales y sociales: y, especialmente cuando juegan en grupo, los niños descubren que el juego es un nuevo universo social, en el que surgen interacciones con los otros, y en el que deben aprender a escuchar, a ceder, a negociar… incluso a proponer sus propias ideas y sugerencias. En el juego libre, por tanto, pueden construirse vínculos con otros niños, que ayudan a conformar su identidad y su personalidad,.
Como hemos podido observar, es muy ventajoso posibilitar espacios y tiempo para que los niños puedan poner en práctica este tipo de juego. No es necesario llenar el verano de planes y actividades; a veces basta con reservar momentos especiales del día, ya sea en casa, o de vacaciones, en los que los más pequeños de la casa puedan disfrutar y jugar a su ritmo, sin limitaciones, alejados de pantallas y de estructuras impuestas. Ya hemos visto que, gracias a todas las oportunidades que el juego libre ofrece, los niños pueden expresarse, aprender, y sentirse capaces. ¡Y, en el Colegio Balder, eso también es educar!
Te dejamos esta pequeña infografía donde puedes ver algunos consejos para favorecer este tipo de juego en vacaciones
