Si no todos los niños aprenden igual, ¿por qué enseñar de la misma manera?

La diversidad ya no es una excepción, sino una realidad en las aulas de nuestro país. Según las últimas estadísticas del Ministerio de Educación, existe en España un total de 1.131.816 estudiantes con algún tipo de Necesidad Específica de Apoyo Educativo (Dificultades Específicas de aprendizaje, Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad, Discapacidad Intelectual, trastornos motores o de la coordinación…), lo que representa a un 14% del alumnado de un total de 8.322.694.

Asimismo, los datos arrojan que, de todo ese conjunto, se contabilizan 51.396 identificados con Altas Capacidades, lo cual tan sólo corresponde con un 0,62% de la estimación total de esté alumnado, pese a instituciones como la Plataforma Europea de Educación Escolar apuntan a que la prevalencia podría ser mucho mayor (desde un 2% hasta un 15%).

Las cifras de Colegio Balder
Un alto porcentaje de diversidad que hace imprescindible personalizar el aprendizaje y ajustar el reto.
 
63%
NEAE
Necesidades Específicas
de Apoyo Educativo
 
41%
AACC
Altas Capacidades
Intelectuales

En este contexto, es evidente que la atención a la diversidad ya no es una opción, sino una necesidad para garantizar la equidad y la inclusión de todos los niños y adolescentes. Entender este nuevo paradigma significa apostar por un aprendizaje personalizado, que ponga al alumno en el centro del proceso y que sirva para desarrollar todo su potencial.

«La escuela no debería ser un lugar en el que el alumno tenga que encajar, sino un lugar que encaje con el alumno.»
-Paulina Bánfalvi

Reconocer esta diversidad no consiste en culpar al sistema, sino en mirar la realidad del aula con otros ojos y comprender cómo aprende cada estudiante, ajustando la enseñanza de manera coherente y estructurada. Mas, no se trata de individualizar todas las tareas cargando al docente y al estudiante con más trabajo; ni, mucho menos, de reducir la exigencia académica, sino de asumir la personalización como un reto diario mediante la creación de experiencias de aprendizaje orientadas a fomentar todas las capacidades.

Dicho de otra manera: no tiene sentido esperar a que el alumno se adapte a un molde donde, seguramente, no pueda encajar, y le acabe provocando frustración, baja autoestima y fracaso escolar. Lo que ha de modificarse es el ambiente, el contexto, comprendiendo cómo desarrollar una experiencia educativa completa para estimular todos los talentos y cubrir todas las necesidades.

Para aterrizar esto, es útil inspirarse en un enfoque muy extendido en el ámbito educativo, especialmente cuando hablamos de Alumnado con Altas Capacidades: el Modelo de los Tres Anillos, de Joseph Renzulli. Este modelo plantea que el talento y el rendimiento no dependen solo de las capacidades intelectuales, sino también de otros dos factores: la implicación en la tarea y la creatividad. Esto conecta directamente con la personalización del aprendizaje: si deseamos que el potencial aparezca, han de crearse las condiciones idóneas para que inteligencia analítica, motivación y creatividad (los tres anillos) puedan aparecer y coincidir.

Y es aquí donde el enriquecimiento curricular adquiere un papel fundamental, dado que abarca propuestas con profundidad, diferentes niveles de acceso y productos finales con sentido y elaborados por los mismos estudiantes. En el Colegio Balder son actividades en horario lectivo, que permiten investigar, crear y aplicar lo aprendido (y que, en ocasiones, amplían el marco del currículo tradicional), incorporando ámbitos como la robótica, la astronomía, la sostenibilidad, el diseño gráfico o la creación audiovisual.

Así mismo, las aulas han de plantearse como espacios vivos, dinámicos y flexibles, posibilitar que cada alumno encuentre niveles de reto adecuados a sus características y que pueda explorar sus intereses a partir de experiencias significativas, algo especialmente valioso en aquellos perfiles que necesitan autonomía, propósito y desafío para sostener la motivación. El propio Renzulli entiende el enriquecimiento como una respuesta educativa coherente para favorecer la interacción de esos tres factores.

En este punto, el papel del docente también cambia: no se limita a transmitir conocimientos, sino que diseña situaciones de aprendizaje completas y guía a los estudiantes en los procesos planteados. Y el acompañamiento no sólo responde a lo cognitivo, ya que el aspecto psicoemocional es esencial para el bienestar y el rendimiento del alumnado, por lo que es vital el trabajo del Departamento de Orientación, que ha de estar formado por profesionales del ámbito de la Psicopedagogía y la Psicología e integrado en la comunidad educativa del centro.

En definitiva, personalizar el aprendizaje consiste en diseñar entornos y ambientes donde cada alumno pueda aprender con rigor, con sentido y a su ritmo, sin renunciar a la exigencia, pero adaptando el camino. Porque cuando el aula ofrece seguridad, retos bien diseñados y oportunidades reales de creación, la diversidad deja de ser un obstáculo y se convierte en un factor que suma. Y ahí es donde la escuela cumple su función más importante: no hacer que el alumno encaje, sino ayudar a desplegar el talento que ya estaba en él, esperando el contexto adecuado para aparecer.

Fuentes:

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